Nada es lo que aparece. Estrategia didáctica



Nada es lo que parece

Escrito por: Carmen Lucia Vargas Cano,  para el seminario virtual, Profundización de la didáctica II- significación, propuesto po el docente Javier Herrera.

Érase una vez un hombre que se encontraba en un paraje lejano, su carro se había quedado sin gasolina y comenzó a caminar sin rumbo fijo, para hallar a alguien que pudiera ayudarlo o por lo menos llevarlo a un lugar cercano y poder llamar a alguien que lo ayudara, un familiar o algún amigo talvez. Algunos días atrás, había decidido marcharse para apartarse de todo lo que le agobiaba. Jamás creyó que encontraría algo más agobiante que ir sin rumbo y no saber hacia dónde se dirigía o con quien se toparía en el trayecto, le tomo más de dos horas encontrar un riachuelo que saciara su sed, el malestar que sentía y le calmara el calor.

De repente de entre los matorrales escucha algo, no parecía animal, no parecía humano, no consigue identificar que era o qué producía tan escalofriante sonido, que le erizaba la piel. Aunque estaba tan  exhausto que prefirió no dar importancia a esto. Sin embargo ese sonido parecía estar cada vez más cerca de él, pensó: –Sólo falta que sea una bruja – no estoy tan loco para creer en eso. Le inquietaba, pero no quería dejarse perturbar, ya tenía el orgullo bastante herido, como para permitirse que algo como eso lo espantara. Aun así decidió, que iría en busca de eso que pretendía, no lo perturbaba.

Es entonces cuando siente como si algo estuviera cerca de él, parece que lo guía, o al menos eso quiere creer; a lo lejos divisa algo que se asemeja una gruta o cueva, sin embargo decide no entrar, pensó para sí, que no hacía falta buscarse más problemas, con los que tenía le eran suficientes. Se quedó afuera esperando, observando, pese al cansancio, estaba expectante, a que algo o alguien apareciera, sentía su cuerpo pesado, sin embargo se quedó al frente de esa cueva, así permaneció más de una hora; de la superficie de la cueva, se asomaba algo que parecían ósculos, sintió algo de fastidio, al igual que del extraño sonido,  que ahora le parecía un gemido…

Un año más tarde, despertó en aquel cuarto, era caluroso, con paredes desgastadas y algo mohosas, no sabía  por qué se encontraba allí acostado, sintiendo una pesadez en su cuerpo, y como si algo lo envolviera por completo, el cuerpo le dolía, no entendía porque no podía moverse, y le angustiaba aún más no saber dónde estaba; qué era ese lugar, por qué estaba allí, se preguntaba sin hablar, quería gritar, pero sentía que su voz se ahogaba. Logró acostumbrarse por un instante a esa pared desgastada, pálida, definitivamente no era su casa, su angustia regresó y con ella la ansiedad de saber dónde estaba…

Nuevamente escucha el gemido, ahora era más claro, más cercano, con dificultad logra voltear su cabeza y ve con un poco más de claridad, sólo ve que son cuatro paredes y una puerta con algo que parecía una ventana clausurada, algo que parecía un retrete y un lavamanos, quiere hacer preguntas, sin embargo se da cuenta que no puede si quiera pronunciar palabra, además está solo. El gemido es lo único que lo acompaña  -que suerte tiene, pensó, -puede quejarse.

Fue así como se dio cuenta que no tenía alternativa, por alguna razón que desconocida se encontraba allí, no sabe por qué, que le había pasado, no recordaba nada, no sabía si tenía familia, amigos o esposa, solo sabía que un dolor intenso lo agobiaba, sentía su cuerpo pesado, no conseguía concentrarse, su mente divagaba un poco, no podía moverse y sentía mucho calor, por momentos olvidaba su pena cuando escuchaba aquel gemido, aquel sonido  le erizaba la piel, parecía estar sufriendo, pero no lo sabría, ya tenía bastantes problemas, con los que tenía era suficiente. De un momento a otro siente unos pasos, alguien se acerca, abre la puerta, se acerca a él,  le habla con vos dulce, se siente somnoliento, siente que ya no está más allí…
 
  
Para crear el cuento tuve en cuenta las indicaciones iniciales del profesor, en el encuentro virtual, con las palabras claves para la construcción del cuento, aparecen subrayados.
Luego trabajé en el cuento con base al modelo de Paul Larivaille, teniendo en cuenta: El estado Inicial, que empieza con la palabra clave, erase una vez, aquí presento al personaje, un hombre,  y en su estado inicial se encuentra en un lugar que no conoce, a causa de quedarse sin gasolina y tiene que empezar a buscar quien le ayude.
 Para la parte del  durante , inicia con la palabra clave,  de repente, que indica que la historia empieza a tener una transformación, a partir de un ruido o sonido, luego cree que hay alguien o algo que produce lo produce y se va en busca de él,  se encuentra en una cueva, en la que no se atreve a entrar, empieza a dar pautas de qué hay algo más, que sólo estar en ese sitio y tratar de descubrir de dónde proviene el ruido y qué o quién lo produce.
En la provocación, con palabra clave, es un año más tarde,  se da cuenta que se encuentra en una habitación, y no logra descubrir que le había sucedido, si todo era parte de un sueño, tal vez propio de su estado o que algo le había pasado  en aquel paraje y lo inquieta el gemido.
Se llega al estado final donde es un poco más consiente de donde está y la mujer que entra, se acerca y le habla, un enfermera en un sitio para enfermos mentales.

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